Historias de los Tool Rebels

De talento aficionado a joven piloto de motociclismo

Cuando se le escucha hablar a este joven de 21 años, oriundo de la ciudad alemana de Wuppertal, con su modo de ser tan simpático, franco y abierto, te das cuenta de inmediato que para él su hobby es más que un mero pasatiempos.

 

Ya desde hace casi 5 años, Schmiddel, como se le conoce en la escena de los motociclistas, participa en carreras de moto en carreteras, las así llamadas “road racing”, y entre tanto ya no es un desconocido en estos círculos.

 

“Desde hace siempre me ha fascinado el road racing. Antes para mí siempre era un sueño el poder participar en una de estas carreras algún día.“

En el año 2011, a la edad de 17 años, decidió atreverse a comenzar con el deporte del motociclismo en ruta para lo cual había que superar varias barreras bastante difíciles. El mayor desafío que se le presentó al comienzo fueron las dificultades financieras ya que había que compaginar la situación de aprendiz, o sea los escasos ingresos y los altos costes de la vida, con este deporte de motor que también puede ser bastante costoso.

Especialmente en el primer tiempo fue difícil encontrar patrocinadores ya que las clases ligeras de los novatos no provocan mucha atención en el público. Pero sin embargo, desde un principio este deporte consume más y más dinero. Lo que al comienzo estuvo planeado como un hobby, paso a paso fue desarrollándose hacia una ocupación de tiempo completo, y el resto de la vida empieza a girar alrededor del antiguo pasatiempos. Cada vez más, el día a día de Schmiddel solo consistía en trabajar, reparar la moto, preparar las carreras, y organizar todo esto lo mejor posible.

“Siempre supe lo que realmente quise hacer. Por eso, a pesar de todo este estrés y el muy escaso tiempo libre que me queda, nunca dejé de querer seguir adelante en mi deporte.“

Su primera carrera la realizó a la edad de los 17 años en el circuito de sus ensueños: la competición “Fischereihafenrennen” (la carrera del puerto pesquero) de la ciudad de Bremerhafen al norte de Alemania. En aquel entonces piloteaba una Aprilia RS125. A comienzos de 2013 se compró una Aprilia RS250 y la remodeló completamente para los circuitos de carreras. Ahora, con una potencia de 67 caballos en la rueda trasera y una velocidad tope de 210 kilómetros por hora, ya era capaz de competir – entre otros - en eventos tan importantes como el Classic Motorsport, o en carreras de la asociación IG Königsklasse, participó en varias ocasiones como invitado en el CZ Road Racing, y también volvio a competir en Bremerhafen en la carrera “Fischereihafenrennen”. Durante todo este tiempo, el nombre “Schmiddel” aparecía como constante entre los primeros 5 del ranking de los mejores motociclistas alemanes.

Fue uno de sus sueños que se convirtió en realidad cuando en el año 2014 adquirió una Yamaha R6 y la remodeló igualmente para poder competir en circuitos. Ahora ya se trataba de una potencia de 120 caballos en la tracción trasera así como una velocidad máxima de 270 km por hora: suficientes para competir en la temporada de los “Newcomer”, o sea de los novatos del IRRC, el prestigioso campeonato internacional de road racing.

“Ahí me he sentido maravillosamente bien desde el primer momento: la atmósfera, la gente, los trayectos, todo es diferente, y las dimensiones son muchísimo mayores.“

Cuanto mayor es la clase competitiva, tanto más sofisticadas son las carreras, y tanto más alejados están los lugares de los eventos. Para Schmiddel, un fin de semana de competición casi siempre ya comienza el jueves a las 4 de la mañana con el viaje al circuito. Del viernes al domingo la agenda está repleta con vueltas de entrenamiento, las carreras de cualificación y al final la carrera misma. El domingo a la tarde emprende el regreso a su casa.

“Ya que las carreras casi siempre tienen lugar a cientos de kilómetros de distancia de casa, a veces no es nada fácil volver a estar puntualmente los lunes a las 6 de la mañana en el banco de trabajo tras unas pocas horas de sueño“, comenta Schmiddel que ha aprendido la profesión de mecánico de herramientas. “Porque además, eso de conducir carreras es bastante duro y agotador para el cuerpo.“

Además, durante los días de las competiciones mismas casi no hay momentos de descanso, y la pernoctada no siempre es demasiado cómoda:

“Mientras que los demás equipos de motociclistas intentan aparcar sus camiones de 40 toneladas con todo el equipamiento incluidas salas de dormir y de estar, y todo lo demás, yo mismo aparezco por ahí con mi camioneta, bastante antigua y destartalada. Adentro tengo un colchón y ahí duermo junto a mi motocicleta“, cuenta Schmiddel bajo risas.

Pero, no obstante, entre los pilotos existe algo así como una agradable comunidad. Rápidamente se crean vínculos amistosos y un gran compañerismo, no importa que seas piloto de un gran equipo, mecánico o fotógrafo. Todos pertenecen a esta gran familia, todos persiguen el mismo objetivo. Schmiddel nos cuenta que desde su primera carrera, inmediatamente le han tratado con respeto, y eso a pesar de la gran diferencia de edad que existe con otros participantes y de las enormes diferencias con relación al presupuesto financiero.

“Algunos me preguntan si aún estoy bien de la cabeza.“

El deporte del motociclismo también siempre tiene su cara oscura. Las altas velocidades, los trayectos estrechos y la falta de una área de contracción – como se tiene en los coches - significan que especialmente el road racing, las carreras en ruta, son un deporte relativamente peligroso.

Una y otra vez pueden ocurrir accidentes graves, y puede suceder que de repente pierdas a un amigo o a un compañero.

Después de haber experimentado algunos accidentes menores durante su carrera como piloto motociclista, también Schmiddel sufrió un accidente grave el año pasado: durante la 9ª carrera de la temporada en Horice, en la República Checa, se vió envuelto en un accidente grave durante la fase de cualificación.

Las consecuencias de este incidente fueron: un peroné, una espinilla y un tobillo destrozados, 4 vértebras cervicales y 5 vértebras torácicas rotas. Este accidente no solo fue un choque para él mismo, sino también para todos los implicados, sus amigos y su familia. El video del accidente lo vio prácticamente toda la comunidad del road racing.

“Esto de nuevo fue un buen ejemplo del gran espíritu de compañerismo que existe en estas carreras. Había viajado totalmente solo a aquella carrera en Chequia. Pero después del accidente otros pilotos lo han organizado todo para mí, me han transportado mis cosas a Alemania, y me han acompañado durante todo el tiempo. No puedo agradecerles lo suficiente por todo lo que han hecho estos compañeros por mí.“

Después de un largo período de reconvalecencia, Schmiddel de nuevo está completamente recuperado, y de ninguna manera está dispuesto a abandonar su deporte: a partir del 1° de mayo de 2016, Schmiddel planea seguir en el campeonato internacional IRRC, con una nueva motocicleta y con nuevos patrocinadores.

Le deseamos todo lo mejor para esta fase de preparación que está realizando momentáneamente, y también en el futuro seguiremos acompañando  a nuestro Tool Rebel en su camino de campeón.